martes, 8 de octubre de 2013

- De bajón en bajón. De lágrima en lágrima. Tristeza. Lo echas de menos, ¿y qué haces? Llorar. Entonces tu único consuelo es la almohada, lloras por un chico. Por un chico que durante una semana te ha hecho reír, llorar, sentir, creer, disfrutar. Y sin saber ni porque ni como, llega un día y lloras como nunca antes habías llorado. La rabia corre por tus venas y te preguntas “¿Por qué maldita distancia? ¿Por qué no me dejas verlo todos los días?” Tu cabeza hecha un lío, tu rímel corre por las mejillas, y las lágrimas las moja. Descargas toda tu rabia e impotencia en la pared y lo pagan tus nudillos. Rojos, sangre, dolor. Pero entonces piensas, te miras las manos y sigues. Porque el dolor que tienes en el corazón es mayor que el que tienes en las manos. 


By: [Vod]kalise. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario